✴️ Hace algunos días salió a la luz un hecho preocupante: la Cooperativa San Lorenzo de Ahorro y Crédito Parroquia San Lorenzo Trujillo emitió una carta fianza por más de S/ 149 millones para la construcción del colegio Politécnico Regional del Centro. El problema es que esta cooperativa no aparece en la lista de entidades autorizadas por la SBS para emitir cartas fianza.
🚨Lo más grave es que un proyecto millonario quedó sustentado en documentos sin respaldo oficial, evidenciando la ausencia de registros válidos que lo acrediten.🚨
Y aquí surge una pregunta incómoda: ¿realmente estamos conociendo a quién le damos nuestra confianza, ya sea como clientes, proveedores o garantes?
Cuando la información es frágil, el riesgo se dispara.
Tanto en personas naturales 🧔🏻♂️como en jurídicas🏢, la falta de información fiable y actualizada es una de las grietas más grandes en la gestión de riesgos. En el caso de las cooperativas no supervisadas, muchas veces no existen reportes públicos, balances auditados o un historial verificable que permita evaluar su solidez.
⚠️GARP estima que cerca del 30 % de las pérdidas operacionales en el sector financiero están vinculadas a información incompleta o inadecuada sobre contrapartes. En el Perú, el BCRP ha advertido que la calidad de la información financiera de pequeñas empresas y consumidores es un factor crítico para la estabilidad del sistema, especialmente en contextos de incertidumbre económica y climática.
🧐En su portal oficial, la SBS reconoce únicamente a cuatro cooperativas facultadas para emitir cartas fianza (FONDESURCO, EFIDE, SN Cristo de Bagazán y San Martín de Porres); aun así, hay clientes y entidades públicas que aceptan documentos sin verificar su origen, un acto equivalente a firmar un contrato sin conocer a la contraparte, con riesgos que trascienden lo legal y alcanzan también la reputación y las finanzas.
✋🏻La gestión de riesgos no debería reducirse a un simple check-list ni a una hoja de Excel con datos fríos, sino que implica ir más allá y atreverse a formular las preguntas que incomodan pero protegen: ¿la capacidad financiera del proveedor es realmente sólida?, ¿quién respalda a la persona jurídica con la que se trabaja?, ¿cuenta o no con regulación y supervisión vigente?, porque al final no se trata únicamente de verificar números sino de identificar los vacíos de información que, aunque invisibles, pueden resultar tan destructivos como un fraude abierto.
El caso de la cooperativa y la carta fianza del Politécnico no es un hecho aislado, sino un recordatorio incómodo de lo que sucede cuando se confía sin validar. Detrás de cada documento sin sustento no solo hay papeles, sino familias, estudiantes, trabajadores y contribuyentes que esperan resultados tangibles y no simples ilusiones.
Gestionar riesgos no es un trámite, es un acto de responsabilidad colectiva: implica pasar de la confianza ciega a la validación consciente, porque solo eligiendo transparencia, rigurosidad y visión de futuro, podremos blindar la confianza y evitar que los proyectos y las esperanzas de muchos se derrumben.
¿Queremos liderar con certezas o naufragar en ilusiones?
STAMM - El arte de gestionar los riesgos.
